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Tu móvil no graba lo que dices, pero sí lo que haces

10 de julio de 2018 | 16:11

La paranoia en torno a la seguridad de nuestros datos empieza a rozar límites absurdos, pero mejor esto que no tener el suficiente cuidado. Aún así, hay mucha información falsa sobre lo que los teléfonos hacen en nuestro bolsillo o nuestras manos y merece la pena pararse a demostrarlo o desmentirlo.

Por ello, la Universidad del Nordeste en Boston ha estudiado 17.000 aplicaciones de Android durante un año con el objetivo de corroborar el mito urbano de que los teléfonos graban todo lo que decimos. Curiosamente, han desmentido que no escuchen, pero han dado con otro hecho también preocupante: graban lo que hacemos muy a menudo.

No hablamos en este caso de la cesión de datos que se hace en servicios como Facebook, donde todo está atado y bien atado, incluso si lo que realizan con la información cedida requiere una investigación más a fondo cuando salta un escándalo como el de Cambridge Analytica. Lo mismo en el caso de Google y los correos electrónicos que pueden leer sus anunciantes y desarrolladores.

Entre las aplicaciones revisadas figuran algunas muy conocidas, como Twitter; y otras no tanto, como GoPuff, un servicio de comida a domicilio establecido en Filadelfia. Y según las indagaciones de los investigadores, alrededor de 8.000 son capaces de enviar información a Facebook y más de la mitad pedían permisos para usar la cámara y el micrófono del dispositivo, por lo que sobre el papel podrían espiar al usuario.

Gracias a un sistema automatizado y varios sistemas de grabación de comunicaciones, pudieron analizar todo tráfico generado y recibido por las apps, concluyendo que no grababan la voz nunca a los usuarios para compartirlo con terceros.

Los propios investigadores aseguran que el sistema no es perfecto, por lo que podría haber alguna interacción en sus pesquisas que, cuando el teléfono lo usa una persona, pudiera dar resultados distintos.

Pero sea como fuere, los investigadores dieron con otro hecho: muchas de las aplicaciones investigadas hacía grabaciones de vídeo y capturas de pantalla de lo que los usuarios hacían cuando la aplicación estaba abierta. Y esos pantallazos se compartían con terceros.

GoPuff, la aplicación que mencionábamos más arriba, grababa la pantalla y enviaba el contenido a Appsee, un servicio de análisis ajeno al usuario. En un servicio como este, similar a Glovo o UberEats, se introduce mucha información crucial, como números de tarjetas o direcciones particulares. Y lo peor de todo: GoPuff no ha aclarado esta situación hasta que se ha expuesto su caso que comparte con otros estas grabaciones.

Así pues, los que creen en conspiraciones sobre espionaje en masa quizá tengan algo a lo que aferrarse si nos fiamos, incluso si es algo mínimo. E incluso si por defecto los móviles no nos espían, hay infinidad de sistemas para hacerlo al mínimo descuido, ya sea con apps de dudosa reputación o porque el gobierno decide que quiere hacerlo.
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